Con la cercanía del Día del Amor y la Amistad, surgen reflexiones sobre el amor, las rupturas y el impacto que las emociones intensas pueden tener en la salud.
Más allá de las metáforas románticas, hay una condición real conocida como Síndrome de Corazón Roto, que suele generar confusión con el infarto al miocardio debido a la similitud de sus síntomas. Aunque ambos afectan al corazón y pueden presentarse como una emergencia, sus causas, mecanismos y pronóstico son muy distintos.
El Síndrome de Corazón Roto, también llamado miocardiopatía de Takotsubo o miocardiopatía por estrés, es una afección temporal y generalmente reversible que ocurre cuando una parte del corazón, por lo regular el ventrículo izquierdo, se debilita de forma súbita y adopta una forma similar a un globo, parecida a una trampa japonesa para pulpos.
A diferencia del infarto, en este síndrome no hay obstrucción de las arterias coronarias; esta condición suele desencadenarse tras un episodio de estrés emocional o físico extremo, como la pérdida de un ser querido, una ruptura amorosa, una discusión intensa, un asalto, una noticia impactante o incluso una alegría súbita. Es más frecuente en mujeres posmenopáusicas, aunque puede presentarse en personas de cualquier edad y sexo.
En contraste, el infarto al miocardio, comúnmente conocido como ataque al corazón, es una emergencia médica grave causada por la obstrucción parcial o total de una o más arterias coronarias; generalmente se debe a la ruptura de una placa de aterosclerosis y la formación de un coágulo, lo que impide el flujo de sangre y oxígeno al músculo cardíaco.
Ambas afecciones pueden comenzar de forma muy similar; entre los síntomas iniciales se encuentran dolor intenso u opresivo en el pecho, dificultad para respirar, sudoración, náuseas, mareos, ansiedad e incluso arritmias. Esta similitud obliga a que, en los servicios de urgencias, todos los casos se traten inicialmente como un infarto hasta descartar una obstrucción coronaria mediante estudios especializados.
La diferencia clave aparece en las pruebas diagnósticas: en el síndrome de Takotsubo, la angiografía muestra arterias coronarias limpias, mientras que el ecocardiograma revela una debilidad temporal del corazón y las enzimas cardíacas suelen elevarse de forma moderada.
En el infarto, en cambio, se detectan arterias obstruidas, elevación marcada de troponinas y daño irreversible del músculo cardíaco.
El tratamiento también varía, en el caso del Síndrome de Corazón Roto requiere manejo hospitalario y medicamentos como betabloqueadores y fármacos para proteger al corazón, además de control del estrés; no necesita angioplastias ni colocación de stents.
Mientras que el infarto sí exige intervención urgente, como angioplastia, trombolíticos y terapia antiagregante, para salvar tejido cardíaco.
En cuanto al pronóstico, el síndrome de Takotsubo suele tener una evolución favorable: el corazón se recupera por completo en días o semanas en la mayoría de los casos, con baja mortalidad hospitalaria. El infarto, por su parte, puede ser fatal si no se trata a tiempo y deja secuelas permanentes que aumentan el riesgo de insuficiencia cardíaca y otros problemas a largo plazo.
Por ello, ante síntomas como dolor torácico intenso o falta de aire, la recomendación es clara: no minimizarlos y acudir de inmediato a urgencias, porque aunque el llamado “corazón roto” suele sanar, un infarto real no da segundas oportunidades.