El repunte significativo de casos de sarampión en las últimas semanas ha encendido las alertas sanitarias en distintas entidades del país, particularmente en entornos escolares donde la transmisión aérea del virus es elevada.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud federal, el brote acumula más de 8,800 casos confirmados desde su inicio en 2025, con más de 2,400 nuevos contagios registrados tan sólo en las primeras semanas de 2026 y hasta febrero de este año se han reportado al menos 29 defunciones asociadas a la enfermedad.
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas, ya que se transmite por vía aérea a través de gotículas y aerosoles que pueden permanecer suspendidos en el ambiente durante varias horas.
Aunque la vacunación con el esquema completo de triple viral (MMR) ofrece hasta 97 % de protección, autoridades sanitarias han señalado que el uso de cubrebocas ayuda a reducir tanto la emisión como la inhalación de partículas virales, especialmente en espacios cerrados y durante brotes comunitarios.
Organismos internacionales como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan el uso de protección respiratoria en entornos de riesgo.

Especialistas y autoridades mexicanas, entre ellas la UNAM, el IMSS y la Secretaría de Salud, coinciden en que los cubrebocas N95 y KN95 son los más efectivos, ya que pueden filtrar el 95 % de las partículas aéreas cuando se ajustan correctamente al rostro.
Estos modelos ofrecen un sellado hermético y son considerados la mejor opción en escuelas con casos activos o en situaciones de contacto cercano. Como alternativa, los cubrebocas quirúrgicos o tricapa brindan una protección intermedia si cuentan con al menos tres capas y un buen ajuste, mientras que los de tela de varias capas representan una protección básica, aunque menor frente a virus de transmisión aérea.
Las autoridades sanitarias reiteran que el cubrebocas debe cubrir completamente nariz, boca y mentón, sin dejar espacios laterales, y utilizarse de manera constante en interiores concurridos, transporte público y planteles escolares con brotes activos.
Además, esta medida no sustituye la vacunación, considerada la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad y evitar complicaciones graves, por lo que exhortan a la población a verificar y completar su esquema de inmunización en las unidades de salud correspondientes.