La amenaza geológica avanza en Pondok Balik, Indonesia, donde el suelo continúa colapsando, poniendo en peligro a comunidades e infraestructuras. Las autoridades confirmaron que el fenómeno ha afectado más de 30.000 metros cuadrados y se aproxima a carreteras y líneas eléctricas, lo que eleva el temor a un desastre mayor.
Especialistas advierten que no se trata de un sumidero común, sino de un proceso provocado por un lento deslizamiento del terreno y erosión subterránea en suelo volcánico, agravado por la filtración constante de agua. Al desarrollarse bajo la superficie y sin señales evidentes al inicio, el fenómeno resulta impredecible y difícil de contener.