El consumo habitual de café influye en la composición del microbioma intestinal, los metabolitos y ciertos aspectos del comportamiento y la cognición, según un estudio publicado en Nature Communications. La investigación analizó adultos sanos y encontró diferencias medibles entre quienes consumen café y quienes no lo hacen, así como cambios tras periodos de abstinencia y reintroducción de la bebida.
El estudio, aceptado el 17 de marzo de 2026, evaluó a 62 adultos de entre 30 y 50 años en Irlanda, divididos en consumidores habituales y no consumidores de café. Posteriormente, los participantes que consumían café suspendieron su ingesta durante dos semanas y luego lo reintrodujeron durante tres semanas, ya fuera con cafeína o descafeinado.
Entre los hallazgos principales, se observaron diferencias significativas en la microbiota intestinal. Los consumidores de café mostraron mayor abundancia de bacterias como Cryptobacterium y Eggerthella, así como menores niveles de metabolitos como el ácido indol-3-propiónico y el neurotransmisor GABA.
En términos conductuales, el estudio reporta que "los consumidores de café mostraron mayor impulsividad y reactividad emocional, mientras que los no consumidores demostraron mejor rendimiento en la memoria".
Tras la abstinencia de café, algunos cambios metabólicos fueron reversibles, y la reintroducción generó modificaciones rápidas en el microbioma, independientemente de la cafeína. Además, tanto el café con cafeína como el descafeinado redujeron indicadores de estrés, depresión e impulsividad, aunque con efectos diferenciados en memoria, ansiedad y calidad del sueño.
El análisis también identificó nueve metabolitos clave, incluidos la cafeína y la teofilina, vinculados tanto a especies microbianas como a medidas cognitivas. Estos resultados sugieren una relación directa entre el consumo de café y el eje microbiota-intestino-cerebro.
Asimismo, los investigadores documentaron cambios en la respuesta inmune y en metabolitos urinarios y fecales asociados al café, lo que refuerza la evidencia de su impacto sistémico en el organismo.
En síntesis, el estudio documenta que el consumo de café está asociado con modificaciones en el microbioma intestinal, metabolitos, respuesta inmune y variables cognitivas y conductuales, con efectos que varían según la presencia de cafeína y los patrones de consumo.