Chedraui presume “avances”… las calles cuentan otra historia

Chedraui presume “avances”… las calles cuentan otra historia

Foto: Enfoque

Con las lluvias de esta semana, las calles de la capital poblana vuelven a convertirse en un campo minado de cráteres; una vez más, los automovilistas enfrentan daños a vehículos, riesgos de accidentes y frustración cotidiana, mientras crece el contraste entre la narrativa oficial de “capital Imparable” y la realidad visible en vialidades de colonias, juntas auxiliares y avenidas principales.

 

La administración del alcalde Chedraui ha presumido programas como “Calles al 100” y el llamado “Tren Capitalino de Pavimentación” como parte de una estrategia histórica de rehabilitación vía; además asegura haber reparado más de 200,000 baches durante 2025 y proyecta intervenir entre 220,000 y 340,000 más durante 2026, con inversiones que superarían los 150 millones de pesos.

 

Sin embargo, cada vez que se presenta una lluvia intensa parece reiniciar el problema, los ciudadanos denuncian que muchos de los trabajos llevados a cabo, duran apenas semanas antes de volver a fracturarse por la humedad, evidenciando deficiencias estructurales en el pavimento, drenaje insuficiente y mantenimiento reactivo más que preventivo.

 

La oposición también ha señalado el deterioro para cuestionar la efectividad de los programas municipales. A través del llamado “Reto del Bache”, el PAN informó que en apenas cuatro días logró contabilizar y marcar alrededor de 700 baches en distintos puntos de la capital poblana.

 

Uno de los casos más señalados ocurrió en calles de la zona de Mayorazgo, donde integrantes del blanquiazul, aseguraron haber detectado más de 100 baches en una sola vialidad, exhibiendo el nivel de deterioro que persiste pese a las campañas permanentes de bacheo anunciadas por el gobierno municipal.

 

 

 

 

Así que, mientras el ayuntamiento insiste en que enfrenta un rezago heredado de administraciones anteriores y destaca la operación de cuadrillas, maquinaria y supervisiones directas del alcalde, las críticas apuntan a que la estrategia sigue siendo temporal y mediática.

 

La sociedad cuestiona que se privilegie tapar hoyos visibles para mostrar resultados inmediatos, sin atender problemas de fondo como la renovación integral de pavimentos, el drenaje pluvial o la calidad de materiales.

 

La temporada de lluvias se ha convertido nuevamente en una prueba para la administración municipal, porque más allá de cifras, boletines y nombres llamativos para los programas de obra pública, la percepción ciudadana sigue marcada por una realidad cotidiana: calles deterioradas, trayectos más peligrosos y una sensación de que el problema se repite año con año sin solución definitiva.

 

Pero, en medio de este es escenario y después de más de año y medio, el ayuntamiento presume hacer algo “bueno”. Y es que luego de que se viralizara el video donde el dueño de la misceláneaGéminis”, en inmediaciones de CU aparece rayando el automóvil de un estudiante por haberse estacionado afuera del negocio, las autoridades municipales finalmente actuaron… clausurando el tendajón.

 

 

 

 

La escena rápidamente generó indignación en redes sociales ya que evidenció una práctica recurrente en la zona universitaria: comerciantes que se apropian de la vía pública como si fueran dueños de la calle. Tras la presión mediática y la viralización del caso, inspectores municipales colocaron sellos de clausura en la tiendita, propiedad de un barbaján.

 

Y si, en medio del desastre cotidiano de la llamada “Capital Imparable”, la clausura de una miscelánea terminó convirtiéndose casi en un logro administrativo digno de presumirse, una nimiedad elevada a acto de autoridad en una ciudad donde los problemas estructurales siguen acumulándose más rápido que los comunicados oficiales.

 

Con esta acción, Chedraui ya tiene nuevo material para sostener que su gobierno “sí trabaja mucho”, aunque para miles de poblanos la realidad siga siendo la misma, calles destrozadas, servicios deficientes y una ciudad que parece avanzar únicamente en palabrerías.

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