En el Atlántico subpolar, científicos siguen una anomalía térmica que rompe el patrón dominante de océanos más cálidos. Mientras los registros globales muestran aumento de temperatura, esa región mantiene aguas más frías a comparación de su entorno inmediato. El fenómeno recibe el nombre de mancha fría del Atlántico Norte. Su seguimiento importa porque coincide con una zona decisiva para corrientes encargadas de distribuir calor entre continentes.
Un estudio publicado en Communications Earth & Environment identificó enfriamiento superficial al sur de Groenlandia durante el último siglo. Los autores relacionaron esa señal con una Circulación Meridional de Retorno del Atlántico más débil entre 1900 y 2005. También señalaron cambios de salinidad y transporte de calor compatibles con una menor circulación oceánica.
El contraste no significa que el calentamiento global se haya detenido en esa parte del planeta. El océano redistribuye energía mediante procesos regionales, algunos profundos y otros atmosféricos. La investigación reciente refuerza el papel del océano, sin descartar que vientos y nubes modulen la superficie.
Qué revela la zona fría
La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico, conocida como AMOC por su sigla en inglés, funciona como una cinta oceánica. Este sistema mueve agua cálida y salada desde los trópicos hacia el norte del Atlántico. Cuando el agua se enfría, gana densidad y se hunde para regresar por profundidad hacia latitudes menores.
El deshielo de Groenlandia agrega agua dulce al océano y altera la salinidad de las capas superficiales. La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio registró 1,140 mil millones de toneladas perdidas entre 1985 y 2022. NASA indicó que ese volumen adicional puede tener implicaciones futuras para la circulación oceánica. Menos salinidad reduce la densidad del agua y dificulta el hundimiento que alimenta la AMOC.
Efectos sobre el clima mundial
Los cambios en esa corriente pueden modificar lluvias, tormentas, productividad marina y niveles regionales del mar. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático considera muy probable un debilitamiento de la AMOC durante este siglo. Ese organismo asocia una AMOC más débil con más tormentas invernales en Europa y menor lluvia en Sahel y Asia meridional. También proyecta aumentos regionales del nivel del mar alrededor del Atlántico, especialmente en el noreste de América del Norte.
En Europa occidental, una reducción del transporte de calor puede influir en inviernos y patrones de tormentas. En África y Asia, las lluvias estacionales resultan clave para calendarios agrícolas y disponibilidad de agua. En las costas atlánticas de América del Norte, el nivel regional del mar aparece entre los riesgos observados.
La mancha fría no prueba por sí sola un colapso inminente de la circulación atlántica. Las mediciones directas de la AMOC cubren cerca de dos décadas, un periodo corto para definir tendencias centenarias. Por eso, los equipos científicos combinan satélites, boyas, barcos, modelos y reconstrucciones históricas para evaluar la señal.