EU no renovó el T-MEC, ¿y ahora qué?

EU no renovó el T-MEC, ¿y ahora qué?

Foto: Magnific / IA

Ayer, Estados Unidos informó que no renovará el Tratado de Libre Comercio que tiene con México y Canadá (TMEC). Esta noticia ha pasado casi desapercibida, encubierta por las noticias mundialistas, pero ¿qué significa y qué consecuencias tendrá esta decisión que afecta un mercado de 1.5 billones de dólares? Aquí lo explicamos.

 

A partir del año 2020, el TMEC sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que tuvo vigencia desde 1994. Este tratado es importante porque es el marco legal del intercambio comercial, financiero y laboral de uno de los bloques más dinámicos del mundo, su principal finalidad ha sido asegurar la cadena de suministro de Estados Unidos.

 

El TMEC se firmó con una vigencia de 16 años (hasta 2036), pero con revisiones periódicas cada 6 años, por lo que este año tocó revisión, en este momento cualquier país puede decidir no renovar el tratado. México y Canadá estuvieron de acuerdo en continuar; Estados Unidos, no. Sin embargo, el TMEC también prevé mecanismos para estos escenarios con la finalidad de dar certidumbre a los actores económicos y evitar volatilidad en los mercados, por ello es que ni el dólar, ni los mercados financieros tuvieron cambios abruptos y, más bien, pareciera una noticia inadvertida.

 

Uno de los mayores mitos es que el TLCAN y luego el TMEC son motores del intercambio comercial entre ambos países. Esto es falso, más bien sucedió al revés: Estados Unidos y México ya tenían un intercambio muy dinámico antes del TLCAN (1994) y requerían un marco normativo para facilitarlo y garantizarlo. Lo que hizo el TLCAN fue eliminar las barreras arancelarias y no arancelarias para facilitar el intercambio y garantizar a las empresas certeza jurídica, pero los flujos comerciales ya existían desde antes. Entonces, ¿por qué Estados Unidos ya no quiere un tratado comercial?

 

Para algunos analistas, la decisión obedece a una medida de presión de Donald Trump para negociar otros temas geopolíticos con México y Canadá. Uno de los principales argumentos de Trump es que Estados Unidos no ha resultado beneficiado ni por el TMEC ni por el TLCAN; Estados Unidos presenta un déficit comercial con México de más de 200 mil millones de dólares, que equivale casi al 50% de sus importaciones, es decir, México le vende casi el doble de lo que le compra. El principal producto que México le compra a Estados Unidos es petróleo refinado, mientras que México le vende principalmente a Estados Unidos automóviles y camiones.

 

En ese sentido muchos términos de intercambio se han modificado, por ejemplo, en los años noventa el TLCAN permitió desarrollar un modelo de maquila en la manufactura, principalmente automotriz y textil. Estados Unidos enviaba a México piezas y componentes por ejemplo de un automóvil, México ensamblaba y luego devolvía el automóvil terminado listo para el mercado norteamericano. Cuando una empresa de Estados Unidos enviaba a otra empresa mexicana piezas automotrices tenía que pagar un arancel; cuando México enviaba automóviles terminados a Estados Unidos debía volver a pagar. El TLCAN/TMEC facilita ese proceso y abarata las transacciones.

 

No obstante, el crecimiento de empresas asiáticas, cambió la jugada: México sigue ensamblando automóviles, pero ahora las piezas provienen de China, después el automóvil se exporta a Estados Unidos. Esto sucede con otros artículos similares como pantallas de televisión, refrigeradores o lavadoras, por ello es que México sigue vendiendo a Estados Unidos, pero ha reducido sus volúmenes de compra. Como se muestra en la gráfica siguiente, en 1993, antes del tratado, del total de importaciones de México, el 70% provenían de Estados Unidos, actualmente apenas el 30%. Por el contrario, el porcentaje de exportaciones de México a Estados Unidos con respecto al total de su comercio se ha mantenido alrededor del 80%. 

 

 

Elaboración propia con datos de Banxico

 

Uno de los elementos que Trump quiere revisar es el de “componentes regionales” que es una condición para que los automóviles que exporta México a Estados Unidos no paguen aranceles y consiste en que al menos el 80% de las autopartes se hayan producido en alguno de los tres países (principalmente Estados Unidos). Si bien esta medida protegería a la industria regional en materia de inversión y empleo, la pone en desventaja en términos de competitividad, ya que muchas piezas automotrices pueden conseguirse en los mercados asiáticos a una fracción de valor, si no se le compra a ellos, los automóviles americanos seguirán siendo más caros que los asiáticos y seguirán siendo desplazados por el consumidor final.

 

Como vemos, las relaciones son bastante complejas y no hemos considerado el resto de los sectores económicos como el agrícola, donde México ha salido perjudicado en materia de soberanía alimentaria. Tampoco mencionamos los problemas laborales, migratorios, financieros, etcétera. Por lo pronto, el tratado sigue vigente, pero las partes deberán sentarse a negociar (lo harán a partir del 20 de julio) y tendrán que repetir este ejercicio anualmente hasta 2036 o antes, si un país decide retirarse por completo. Sigamos con atención lo que sucede con el TMEC y que los términos del acuerdo no nos lleguen a perjudicar.

 

*Profesor-Investigador Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras

 

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