En vacaciones escolares, los teléfonos celulares suelen convertirse en el recurso más fácil para mantener entretenidos a niños y adolescentes; sin embargo, especialistas en desarrollo infantil, pediatría y salud mental advierten que convertir estos dispositivos en una "niñera digital" puede traer consecuencias para el desarrollo físico, emocional y social de los menores.
Aunque no hay una edad única para entregar el primer celular, el consenso entre expertos apunta a que la decisión debe depender de la madurez del niño, la supervisión de los padres y el uso que se le dará al dispositivo, más que de la presión social o la moda.
¿A qué edad es recomendable?
La Academia Americana de Pediatría recomienda esperar, en la medida de lo posible, hasta los 13 o 14 años para entregar un teléfono inteligente con acceso libre a internet y redes sociales.
Antes de ello, sugiere evaluar si el menor es capaz de respetar reglas, comprender los riesgos digitales y actuar con responsabilidad. En la misma línea, la regla 3-6-9-12, impulsada por especialistas europeos, plantea evitar las pantallas antes de los tres años, limitar su uso entre los tres y seis años, retrasar el acceso a teléfonos inteligentes hasta los 12 años y, de ser posible, esperar hasta los 14 para el uso de redes sociales.
En la práctica, diversas encuestas muestran que muchos niños reciben su primer celular entre los 10 y 13 años, principalmente por motivos de comunicación y seguridad.
Especialistas reconocen que un teléfono celular también puede aportar ventajas cuando su uso está supervisado, entre ellas destacan la posibilidad de mantener comunicación con los padres en caso de emergencia, facilitar la organización de actividades escolares, acceder a herramientas educativas y fortalecer la autonomía de los adolescentes.
Incluso, algunas investigaciones recientes señalan que, con límites adecuados, la tecnología puede favorecer la interacción social y disminuir la ansiedad en determinados contextos.
No obstante, los expertos alertan que el uso excesivo o sin supervisión puede afectar el desarrollo cerebral, disminuir la actividad física y reducir las habilidades de convivencia.
También hay mayor exposición al ciberacoso, contenidos inapropiados, fraudes, grooming, comparación constante en redes sociales, ansiedad, depresión y alteraciones del sueño.
¿Cómo permitir un uso responsable?
Los especialistas coinciden en que la clave no es únicamente la edad, sino el acompañamiento de los padres, recomiendan comenzar con dispositivos básicos o relojes inteligentes que permitan llamadas y geolocalización antes de dar acceso a un smartphone completo.
También sugieren establecer reglas claras sobre horarios y tiempo de uso, evitar el celular durante las comidas o antes de dormir, utilizar controles parentales, revisar periódicamente la actividad digital y conversar con los hijos sobre privacidad, ciberacoso y uso responsable de internet.
Además, subrayan que los propios adultos deben ser ejemplo mediante un uso equilibrado de la tecnología.
Con la llegada del receso escolar, los especialistas consideran que las vacaciones representan una oportunidad para equilibrar el tiempo frente a las pantallas con actividades al aire libre, deporte, lectura, convivencia familiar y pasatiempos que favorezcan el desarrollo integral.
La recomendación es que el celular sea sólo una herramienta de apoyo y no el principal recurso para mantener ocupados a los menores.