El vínculo señalado entre un brote de ciclosporiasis en Estados Unidos y lechuga procedente del centro de México abrió dos frentes para las autoridades nacionales: verificar si existe un riesgo sanitario y evitar conclusiones anticipadas sobre la producción agroalimentaria. La respuesta incluye inspecciones, análisis de trazabilidad y colaboración técnica para reconstruir cada etapa de la cadena de suministro.
La Secretaría de Salud activó un grupo técnico interinstitucional mediante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Dirección General de Epidemiología. En las tareas también participa la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).
Un rastreo que todavía no determina responsabilidades
La investigación comenzó después de que autoridades estadounidenses relacionaran un brote de ciclosporiasis con lechuga iceberg rallada servida en sucursales de Taco Bell. El reporte específico acumula 1,644 personas enfermas, 94 hospitalizaciones y ninguna muerte en Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia Occidental.
Una actualización de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) identificó a Taylor Farms de México como el proveedor común de los establecimientos investigados. La empresa anunció el retiro voluntario del mercado estadounidense de toda la lechuga iceberg procedente del centro de México e informó que iniciaría un proceso formal de retiro.
Frente al señalamiento, las dependencias mexicanas enfatizaron que identificar el país de origen constituye un dato de trazabilidad, pero no demuestra por sí mismo que la contaminación haya ocurrido en territorio nacional. El rastreo deberá revisar producción, procesamiento, transporte, almacenamiento y distribución antes de establecer en qué punto pudo incorporarse el parásito Cyclospora.
La precisión resulta central porque el producto recorrió distintas etapas antes de llegar a los consumidores. Por ello, Cofepris y Senasica mantienen un intercambio de información técnica con la FDA y realizan visitas de inspección para esclarecer los hechos, determinar posibles riesgos sanitarios y aplicar medidas preventivas conforme avance la investigación.
La vigilancia llega al campo y a las exportaciones
Senasica reforzará el trabajo con las unidades agrícolas para fortalecer los Sistemas de Reducción de Riesgos de Contaminación. Estas medidas buscan mejorar las prácticas durante la producción y manipulación de alimentos, además de verificar los productos destinados al consumo nacional y aquellos enviados a mercados internacionales.
El sistema mexicano de vigilancia epidemiológica permanece activo para detectar posibles afectaciones dentro del país. Hasta ahora, las autoridades no han informado que la lechuga investigada haya causado un brote relacionado en México. La Dirección General de Epidemiología también emitió el 15 de julio un aviso preventivo para quienes viajen a las regiones estadounidenses afectadas.
La investigación continúa abierta en ambos países y todavía podría incorporar otros establecimientos o canales de distribución. Mientras se esclarece el origen de la contaminación, México mantiene las revisiones sanitarias sin extender el señalamiento a toda su producción agrícola. Hasta la actualización del 17 de julio, Taylor Fresh Foods no había publicado la lista completa de clientes que recibieron la lechuga retirada.