Hasta dónde puede llegar la guerra entre FIFA y UEFA por el negocio del Mundial

Hasta dónde puede llegar la guerra entre FIFA y UEFA por el negocio del Mundial

Foto: Martín Olivera

Una disputa sobre inversiones privadas amenaza con convertirse en una fractura institucional capaz de alterar competiciones, contratos comerciales y relaciones entre las principales autoridades del fútbol.

 

FIFA presentó el 28 de julio de 2026 su proyecto FIFA Forward Enterprise, conocido como FFE, para concentrar derechos comerciales y operaciones de sus torneos. La entidad prevé conservar al menos 80% de la nueva compañía y ofrecer participaciones minoritarias, sin entregar el control deportivo o regulatorio.

 

UEFA considera que la propuesta compromete principios de gobernanza y cuestiona que su desarrollo avanzara antes de una consulta suficiente con confederaciones y asociaciones nacionales. Su oposición incluye la posibilidad de retirar a las 55 federaciones europeas de competiciones organizadas por la Federación Internacional de Fútbol Asociación.

 

Más que una discusión comercial

 

FIFA sostiene que FFE permitiría administrar mejor transmisiones, patrocinios, entradas, licencias y operaciones vinculadas con sus principales campeonatos internacionales. También plantea entregar financiamiento adicional de 20 millones de dólares a cada asociación participante, mediante recursos provenientes de inversión externa.

 

UEFA interpreta el proyecto desde otra perspectiva, porque considera insuficientes las garantías sobre procesos, supervisión institucional y participación de los organismos afectados. Por esa razón, el desacuerdo no se limita al porcentaje disponible para inversionistas, sino que alcanza quién decide sobre los activos comerciales.

 

 

El retiro de las selecciones europeas afectaría la Copa Mundial masculina, el Mundial femenino, los torneos juveniles y otras competencias organizadas por FIFA. También reduciría el atractivo deportivo para patrocinadores, cadenas televisivas, plataformas digitales y aficionados, aunque cualquier consecuencia dependería de que el boicot finalmente ocurriera.

 

Concacaf y Asia aumentan la presión

 

La Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, conocida como Concacaf, expresó preocupación por la divulgación del proyecto antes de discutirlo formalmente. Su comunicado reclamó procesos robustos, buena gobernanza y una administración responsable de los intereses comerciales del fútbol internacional.

 

 

Desde la Confederación Asiática de Fútbol, conocida como AFC, se respaldaron las preocupaciones de UEFA y Concacaf sobre inversión privada y gobernanza. Sin embargo, su posición pública expresó preocupación por un posible boicot mundialista, pero no anunció una retirada propia de los torneos.

 

Conmebol evitó sumarse a los cuestionamientos contra FIFA Forward Enterprise, una postura consistente con su alineamiento político e institucional con Gianni Infantino. Más que una posición neutral, su silencio refuerza el bloque de apoyo que el presidente de FIFA conserva dentro del fútbol sudamericano.

 

Vínculos indirectos con el entorno de Trump

 

La controversia también alcanzó a Donald Trump por el posible interés de Thrive Eternal, vehículo financiero impulsado por el empresario Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump y yerno del presidente estadounidense, aunque Trump no integra formalmente FFE.

 

 

Este vínculo familiar elevó los cuestionamientos políticos sobre la selección de inversionistas, pero no demuestra participación directa del mandatario en las decisiones corporativas. FIFA mantiene que elegiría socios minoritarios de largo plazo y conservaría control exclusivo sobre gobernanza, calendarios y decisiones deportivas.

 

Qué puede ocurrir con Infantino

 

La crisis puede debilitar políticamente a Infantino, especialmente cuando UEFA, Concacaf y Asia concentran una parte relevante de las asociaciones afiliadas. Sin embargo, el conflicto no provoca automáticamente su salida, porque FFE requiere aprobación mayoritaria y cambios regulatorios respaldados por el Consejo de FIFA.

 

FIFA continuará las consultas con sus 211 asociaciones y aseguró que el proyecto quedará cancelado cuando no obtenga respaldo suficiente. Por ahora, la disputa reúne inversión privada, gobernanza, posibles boicots y diferencias continentales, sin una decisión definitiva sobre FFE ni sus consecuencias deportivas.

Notas Relacionadas