El nervio vago se ha convertido en protagonista de videos que prometen "reiniciar" el sistema nervioso con respiraciones, agua fría, tarareos o dispositivos colocados en el cuello y las orejas. Pero detrás de esa tendencia existe una función fisiológica real, aunque también una confusión importante: sentirse ansioso, dormir mal o permanecer bajo estrés no significa que este nervio esté funcionando mal.
"Cuando las personas dicen que su nervio vago está desregulado, lo que generalmente quieren decir es que están ansiosas o bajo mucho estrés", explica la neuróloga Timea Hodics, del Hospital Houston Methodist.
Calmar el cuerpo no equivale a reparar un nervio
Según explicaron a NotiPress, el nervio vago participa en el sistema nervioso parasimpático, encargado de ayudar al organismo a desacelerar y recuperarse después de una situación de alerta. Interviene en funciones automáticas como la respiración, la digestión y la regulación cardiovascular.
Por eso algunas prácticas populares pueden producir sensaciones reales de relajación. La respiración lenta y profunda, por ejemplo, puede disminuir la frecuencia cardiaca. La exposición breve al frío puede alterar momentáneamente la atención y la respuesta al estrés. Cantar, tararear o hacer gárgaras también puede proporcionar una estimulación suave.
"Estas prácticas pueden modular ligeramente el sistema nervioso", señala Hodics. "Pero eso es muy diferente a cambiar cómo funciona un nervio a largo plazo".
Cuándo los síntomas apuntan a otra cosa
Una alteración verdadera del nervio vago suele producir manifestaciones más específicas y persistentes. Entre ellas pueden aparecer:
- Dificultades en el movimiento de los alimentos por el aparato digestivo.
- Alteraciones importantes de la frecuencia cardiaca o de la presión arterial.
- Ronquera.
- Cambios de voz.
- Problemas para tragar.
"A veces las personas desarrollan hipotensión ortostática, en la que la presión arterial baja cuando se ponen de pie (...) Eso puede causar mareo o incluso desmayo", dice la especialista.
La ansiedad, la irritabilidad, la tensión muscular o la sensación de no poder relajarse encajan con mayor frecuencia en las respuestas del organismo al estrés que en una lesión aislada de este nervio.
La estimulación médica juega en otra liga
La estimulación clínica del nervio vago existe desde hace décadas y utiliza pulsos eléctricos controlados. Se ha empleado para determinadas personas con epilepsia, depresión resistente al tratamiento y, más recientemente, como apoyo durante la rehabilitación posterior a un accidente cerebrovascular.
"La estimulación del nervio vago (VNS, por sus siglas en inglés) no se trata de hacer que alguien se sienta relajado", advierte Hodics. "Se trata de usar la estimulación de una manera muy dirigida mientras el cerebro está haciendo algo específico".
Los dispositivos de consumo que se venden en internet no son equivalentes. Buscan estimular ramas periféricas del nervio desde la piel, pero los estudios sobre su capacidad para activar de manera consistente las mismas redes que los sistemas implantados continúan en desarrollo.
Además, una estimulación excesiva puede provocar una respuesta vasovagal, con descenso repentino de la frecuencia cardiaca o la presión arterial, mareo e incluso desmayo. Hodics recomienda consultar a un profesional de salud antes de utilizar estos aparatos.
"Los nervios vagos de la mayoría de las personas funcionan perfectamente bien", afirma. "Sentirte incómodo o raro no significa automáticamente que necesites hacerle algo a tu nervio vago".