Hubo un tiempo en que comprar el periódico era parte de la rutina diaria de cientos de poblanos, las casetas de venta de diarios y revistas eran puntos de encuentro y sus voceadores podían colocar cientos de ejemplares en unas cuantas horas; hoy, la realidad es muy distinta.
Con el avance de Internet, las redes sociales y el teléfono celular, la venta de periódicos impresos se desplomó y muchas de las casetas que durante años formaron parte del paisaje urbano de Puebla desaparecieron, algunas por el retiro de estructuras en distintos puntos del centro histórico y otras ante la falta de rentabilidad.
Un recorrido llevado a cabo por Imagen Poblana constató que algunas casetas todavía resisten en el primer cuadro de la ciudad, aunque sus propietarios han tenido que diversificar sus productos para poder mantenerse.
Don Ignacio, uno de los comerciantes consultados, reconoció que la tecnología cambió por completo el negocio, "las generaciones pasadas leían el periódico, y las actuales, con internet y el celular, nos han ido bajando, todo es un cambio, nada es eterno, entonces, lo poco que va saliendo es con lo que vamos sobreviviendo”.
Recordó que años atrás podía vivir prácticamente de la venta de periódicos. Incluso, dijo, para el mediodía ya había terminado su jornada, algo que actualmente resulta impensable.
“Antes nomás nos vivíamos del puro periódico. A las 12 del día ya estábamos libres”, relató.
La caída en las ventas ha sido considerable, don Ignacio señaló que algunos compañeros llegaron a vender entre 200 y 300 periódicos diarios, mientras que actualmente él lleva alrededor de cinco ejemplares, principalmente de los que todavía tienen demanda, "pero con lo que me dan, no me alcanza para vivir”, lamentó.
Por ello, los comerciantes han tenido que recurrir a la venta de dulces, agua, refrescos y otros productos para complementar sus ingresos.
Las revistas todavía tienen lectores
Pero a pesar del desplome de los diarios impresos, hay publicaciones que mantienen un nicho de lectores. Don Roberto, otro de los voceadores entrevistados, explicó que las revistas de manualidades, cultura, historia, cómics, cuentos y literatura todavía tienen compradores.
“Es cierto que los periódicos impresos bajaron considerablemente su venta, pero aun así la gente se interesa por revistas de manualidades, de cultura, de historia. Afortunadamente, nuestro trabajo sigue en pie”, comentó.
Sin embargo, también ha experimentado una fuerte reducción en sus ventas, al reconocer que años atrás vendía de 200 a 300 periódicos diarios; actualmente vendo 10, 15 máximo, pero hasta ahí”, señaló.
Para don Roberto, la permanencia de algunos periódicos de circulación nacional permite que las casetas continúen funcionando. " No han quitado periódicos importantes como El Universal, Excélsior, La Jornada, siguen en circulación actualmente. Sí ha afectado, pero hay que echarle ganas”.
Para quienes llevan décadas detrás de una caseta, el oficio representa mucho más que una fuente de ingresos, es una forma de vida.
“Desde que nací, toda mi vida he vendido periódicos, pero me siento contento, me gusta este trabajo y pues aquí sigo”, expresó don Roberto.
Mientras los teléfonos celulares permiten conocer las noticias en cuestión de segundos, en algunas esquinas del centro histórico todavía permanecen las casetas que durante décadas fueron parte de la vida cotidiana de Puebla.
Ahora, junto a los periódicos y revistas, aparecen dulces, agua y refrescos. El negocio cambió, pero los voceadores se niegan a desaparecer.