Cómo afectan al corazón los cambios hormonales de la menopausia

Cómo afectan al corazón los cambios hormonales de la menopausia

Foto: Magnific

La menopausia suele asociarse con bochornos, sudores nocturnos o dificultad para concentrarse, pero el descenso de estrógeno y progesterona también puede modificar la salud cardiovascular. En el marco del Día Mundial del Corazón, el Hospital Houston Methodist advierte que estos cambios pueden favorecer la aparición gradual de factores de riesgo incluso en mujeres que antes no tenían problemas de colesterol, presión, glucosa o peso. NotiPress consultó a la institución a qué se debe prestar atención y qué se puede hacer para revertir los efectos.

 

Un cambio que ocurre durante años

 

La transición suele comenzar con la perimenopausia, generalmente entre los 45 y 55 años. En Estados Unidos, la edad promedio de la menopausia es de 52 años, aunque cada mujer atraviesa este proceso de manera diferente.

 

"No sucede de un día para otro", señala Karla Kurrelmeyer, cardióloga del Houston Methodist especializada en enfermedades cardíacas en mujeres. "Muchas personas creen que las hormonas desaparecen cuando termina la menstruación, pero sus niveles disminuyen poco a poco".

 

Ese descenso progresivo modifica varios indicadores cardiovasculares. A lo largo de un periodo que puede extenderse entre cinco y diez años, pueden aumentar los triglicéridos y el colesterol LDL, conocido como "malo", mientras disminuye el HDL o colesterol "bueno".

 

Presión, vasos sanguíneos y composición corporal

 

El estrógeno y la progesterona participan en mecanismos que favorecen una presión arterial más baja y ayudan a relajar los vasos sanguíneos. Cuando sus niveles disminuyen, ese efecto protector también se reduce, lo que puede influir en la presión y en las condiciones que facilitan la formación de placa y el estrechamiento de las arterias.

 

A la vez, los cambios hormonales repercuten en la masa muscular y en la distribución de la grasa corporal. Kurrelmeyer explica: "Cuando pierdes estas hormonas naturales, aumenta la presión arterial y disminuye la masa muscular".

 

La especialista advierte que perder músculo no equivale necesariamente a perder peso. Por el contrario, puede aumentar la grasa corporal, especialmente alrededor de la cintura, una combinación que puede favorecer el síndrome metabólico.

 

Entre los cambios que conviene vigilar durante esta etapa se encuentran:

 

  • aumento de la presión arterial;
  • alteraciones en colesterol y triglicéridos;
  • reducción de masa muscular;
  • mayor acumulación de grasa abdominal;
  • cambios en la glucosa y mayor riesgo de resistencia a la insulina.

 

El metabolismo también entra en juego

 

El síndrome metabólico puede elevar la probabilidad de desarrollar resistencia a la insulina, condición que puede avanzar hacia prediabetes o diabetes. Ambas tienen implicaciones para la salud cardiovascular.

 

Por eso, una mujer que llega a la menopausia sin antecedentes de hipertensión, colesterol elevado o alteraciones de glucosa puede experimentar cambios conforme disminuyen las hormonas. El proceso no implica que todas desarrollarán enfermedad cardíaca, pero sí es importante observar cómo evolucionan esos indicadores.

 

"Si sigues estas recomendaciones y aun así tienes problemas, es indispensable hablar con tu médico", aconseja Kurrelmeyer. La especialista también recomienda una alimentación saludable para el corazón, actividad aeróbica y entrenamiento de fuerza, este último orientado a combatir la pérdida muscular y conservar la capacidad funcional con el paso de los años.

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