Cada septiembre, las autoridades anuncian operativos, prohibiciones y sanciones para contener la venta y detonación irregular de pirotecnia durante las fiestas patrias, sin embargo, tras el Grito de Independencia de 2026, las calles de la capital volvieron a registrar el estruendo de cohetes, mientras los reportes públicos sobre multas y detenciones fueron escasos.
El Ayuntamiento de la "capital imparable" reitero este año que la detonación de cohetes y juegos pirotécnicos en la vía pública está prohibida sin los permisos correspondientes, también anunciaron recorridos de vigilancia en mercados y el Centro Histórico, así como sanciones que pueden incluir multas, arrestos y trabajo comunitario.
El Código Reglamentario Municipal (Coremun), en su artículo 209, contempla multas de entre 5 y 60 Unidades de Medida y Actualización (UMA) para quienes detonen cohetes u objetos similares sin autorización; dependiendo del valor vigente de la UMA, las sanciones representan varios cientos y hasta más de 6,000 pesos, además de arrestos de hasta 36 horas o trabajo comunitario.
A nivel federal, la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos establece que la fabricación, almacenamiento, transporte y comercialización de material pirotécnico requiere autorización de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena); pero, pese a este marco legal, la venta irregular continúa siendo visible en distintos puntos de Puebla.
Durante el operativo por las fiestas patrias de 2026 se instalaron arcos de seguridad en el Zócalo de la capital y se restringió el ingreso de pirotecnia, armas, bebidas alcohólicas y objetos punzocortantes; más de 1,000 elementos de corporaciones estatales, municipales, Guardia Nacional y Sedena participaron en el dispositivo.
Pero fuera de las zonas de mayor vigilancia, las detonaciones y el olor a pólvora se percibió en diversas colonias y calles de la capital poblana durante la noche del 15 de septiembre y los días posteriores.
Y lo que es peor, no se reporta ni se difunde públicamente cifras significativas sobre personas detenidas o multas aplicadas específicamente por detonar cohetes en las calles o la zona metropolitana durante las celebraciones patrias.
El contraste entre los anuncios oficiales y lo que ocurre en las calles vuelve a poner sobre la mesa la aplicación efectiva de la normativa, mientras las autoridades llaman a denunciar puntos de venta y advierten sobre quemaduras, incendios, daños auditivos y afectaciones a animales y personas vulnerables, el uso de cohetes continúa siendo visible durante las celebraciones.
El problema no es la ausencia de reglas, sino su aplicación. Cada año las autoridades anuncian operativos, restricciones y sanciones contra la venta y detonación irregular de pirotecnia; sin embargo, en las calles el uso de cohetes continúa de manera abierta.
La falta de cifras claras sobre detenciones, multas y sanciones aplicadas alimenta la percepción de que las disposiciones existen en el papel, pero tienen poca presencia en la práctica.