Este sábado 19 de septiembre se llevará a cabo el Segundo Simulacro Nacional de Sismo 2026, un ejercicio que tendrá una particularidad: por primera vez se llevará a cabo en sábado, un día inhábil para buena parte de la población, por lo que la medida trasladará la responsabilidad de participar de oficinas, escuelas y negocios a los propios hogares.
En Puebla, la pregunta es si los ciudadanos realmente harán una pausa para participar en el ejercicio o simplemente continuarán con sus actividades.
En un sondeo llevado a cabo por Imagen Poblana muestra opiniones divididas sobre la utilidad de este tipo de simulacros y, sobre todo, sobre la preparación que hay dentro de las viviendas.
Una ciudadana aseguró que no considera importante participar, pues desde su perspectiva, cuando ocurre un sismo real las personas suelen olvidar los protocolos y reaccionar de manera inmediata para intentar ponerse a salvo.
“Todos tratamos de salir corriendo, ahora sí, como quien dice: sálvese quien pueda”, expresó.
Aunque cuestionó la utilidad del simulacro, la mujer reconoció que sí identifica zonas que considera seguras dentro de su domicilio, por ejemplo, el patio de su casa y agregó que, dependiendo de las circunstancias, también optaría por salir a la calle.
Incluso señaló que en ocasiones se da cuenta de que está temblando cuando observa que personas de oficinas y negocios salen de los inmuebles.
Por otro lado, un estudiante consultado también reconoció que en su zona de vivienda los simulacros no siempre son perceptibles, principalmente porque no existe una alarma que pueda escuchar desde su casa; sin embargo, explicó que cuenta con un patio amplio y despejado que considera una zona segura, por lo que, ante una emergencia, buscaría permanecer ahí.
“Es un gran patio donde no hay nada, por más que se cayera algo, no entra ahí”, explicó el joven, quien aseguró que durante el simulacro su intención sería ubicarse en ese espacio y permanecer ahí hasta que terminara el ejercicio.
Otra joven estudiante consideró que sí es importante participar, precisamente porque permite conocer cómo reaccionar ante una situación de verdad; sin embargo, reconoció que no tiene identificadas las zonas seguras dentro de su domicilio y explicó que, ante un sismo, su primera reacción sería evacuar y salir a la calle para esperar a que la situación estuviera bajo control.
Las respuestas reflejan que, aunque existe cierta conciencia sobre la necesidad de ponerse a salvo durante un sismo, todavía hay diferencias entre conocer los riesgos, tener identificadas las zonas seguras y saber cómo actuar correctamente durante el movimiento.
El simulacro de este sábado representará así una prueba distinta, pues ya no serán maestros, trabajadores, brigadistas o responsables de Protección Civil quienes marquen el ritmo del ejercicio.
En miles de viviendas, serán las propias familias quienes deberán decidir si participan, dónde se concentran y qué acciones seguirían ante un sismo real; más allá de cumplir con un ejercicio nacional, la jornada permitirá conocer qué tan preparados están los poblanos para responder desde sus casas ante una emergencia que, a diferencia de un simulacro, no avisa cuándo va a ocurrir.