Quito.- Una especie de rana venenosa descubierta recientemente en Ecuador estaría en peligro de extinción, de ahí que su ubicación permanezca en secreto, confirmó a la Agencia Sputnik el taxónomo Juan Carlos Sánchez.
"Nosotros proponemos que esta especie sea catalogada en la categoría de Peligro Crítico, razón fundamental por la que hemos ocultado datos que puedan llevar a la ubicación de estas poblaciones", explicó a esta agencia Sánchez, investigador asociado al Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio).
El también experto del Museo de Zoología de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) señaló que de esta especie sólo se conocen poblaciones en la Cordillera del Cóndor y en la Cordillera Oriental, y enfrentan amenazas que van desde el avance de la frontera agrícola, la minería, hasta el tráfico de especies.
Entre tales riesgos señaló la pérdida de la calidad y cobertura vegetal de los bosques donde habitan, con estragos como la alteración de su microclima, la contaminación de los cuerpos de agua y enfermedades, elementos que atentan contra la funcionalidad de estos ecosistemas, provocando eventualmente la extinción local de sus poblaciones.
"Además, sobre las ranas venenosas, principalmente las que tienen patrones de coloración muy llamativos, recae el multimillonario negocio del tráfico de especies, que extraen ejemplares de sus poblaciones para mantener criaderos o venderse directamente como mascotas", dijo.
GÉNERO EXCIDOBATES
La nueva especie fue catalogada como la cuarta del género Excidobates, compartido entre Ecuador y Perú, del cual solo se conocían dos especies en la Cordillera del Cóndor.
Se trata de una rana pequeña que supera apenas los 1.8 centímetros de longitud, aunque cada población tiene un patrón propio de coloración.
"La población de la Cordillera Oriental es de abundantes manchas (color) rojo escarlata sobre un fondo negro y la población de la Cordillera del Cóndor es con cabeza, dorso y flancos verde, y vientre amarillo con manchas negras", apuntó.
Sánchez precisó que el croar de esta especie consiste en una nota pulsátil corta de medio segundo, "como el latido del corazón", y apenas audible.
La especie habita en bosques maduros y bien conservados, con árboles que superan los 15 metros de altura, abundantes quebradas y una importante presencia de bromelias, helechos y otras plantas epífitas.
La publicación de esta nueva especie se oficializó en la revista científica internacional Zootaxa, donde se señala que las ranas venenosas son uno de los grupos de anfibios más estudiados y carismáticos, pero la diversidad dentro de géneros pequeños y geográficamente restringidos como Excidobates aún no se comprende del todo.